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Año de la Misericordia


Queridos hermanos y hermanas, he pensado con frecuencia de qué forma la Iglesia puede hacer más evidente su misión de ser testigo de la misericordia. Es un camino que inicia con una conversión espiritual; y tenemos que recorrer este camino. Por eso he decidido convocar un Jubileo extraordinario que tenga en el centro la misericordia de Dios. Será un Año santo de la misericordia. Lo queremos vivir a la luz de la Palabra del Señor: «Sed misericordiosos como el Padre» (cf. Lc 6, 36). Esto especialmente para los confesores: ¡mucha misericordia!
Este Año santo iniciará con la próxima solemnidad de la Inmaculada Concepción y se concluirá el 20 de noviembre de 2016, domingo de Nuestro Señor Jesucristo Rey del universo y rostro vivo de la misericordia del Padre. Encomiendo la organización de este Jubileo al Consejo pontificio para la promoción de la nueva evangelización, para que pueda animarlo como una nueva etapa del camino de la Iglesia en su misión de llevar a cada persona el Evangelio de la misericordia.
Estoy convencido de que toda la Iglesia, que tiene una gran necesidad de recibir misericordia, porque somos pecadores, podrá encontrar en este Jubileo la alegría para redescubrir y hacer fecunda la misericordia de Dios, con la cual todos estamos llamados a dar consuelo a cada hombre y a cada mujer de nuestro tiempo. No olvidemos que Dios perdona todo, y Dios perdona siempre. No nos cansemos de pedir perdón. Encomendemos desde ahora este Año a la Madre de la misericordia, para que dirija su mirada sobre nosotros y vele sobre nuestro camino: nuestro camino penitencial, nuestro camino con el corazón abierto, durante un año, para recibir la indulgencia de Dios, para recibir la misericordia de Dios.
Papa Francisco, 13 de marzo 2015



Dónde y a partir de cuándo lucrar la indulgencia plenaria en Madrid.
(Archimadrid.org)
Adjuntamos el listado de templos en los que, durante el Jubileo de la Misericordia, podrá lucrarse la indulgencia plenaria y detallamos cuándo se procederá a la apertura del Año en cada uno de ellos:

– La catedral de Santa María la Real de la Almudena
12 diciembre, 19:00 horas

– La parroquia santuario de Santa Gema, de Madrid (Vicaría I – ciudad)
13 diciembre, 13:00 horas

– La parroquia de San Sebastián Mártir, de San Sebastián de los Reyes (Vicaría I – zona metropolitana)
19 diciembre, 19:30 horas

– La parroquia de Santa María del Castillo, de Buitrago de Lozoya (Vicaría I – sierra)
18 diciembre, 19:30 horas

– La parroquia basílica de la Concepción de Nuestra Señora, de Madrid (Vicaría II)
19 diciembre, 19:00 horas

– La parroquia de la Presentación de Nuestra Señora, de Madrid (Vicaría III)
13 diciembre, 18:00 horas

– La parroquia de Nuestra Señora de la Misericordia, de Madrid (Vicaría IV)
20 diciembre, 12:30 horas

– La parroquia santuario de María Auxiliadora, de Madrid (Vicaría V)
20 diciembre, 12:30 horas

– La parroquia de San Miguel Arcángel de Carabanchel, de Madrid (Vicaría VI)
13 diciembre, 12:00 horas

– La parroquia basílica de La Milagrosa, de Madrid (Vicaría VII – ciudad)
13 diciembre, 19:00 horas

– La parroquia de Santa María de Caná, de Pozuelo de Alarcón (Vicaría VII – zona metropolitana)
13 diciembre, 12:00 horas

– La parroquia de la Santísima Trinidad, de Collado Villalba (Vicaría VII – sierra)
13 diciembre, 13:00 horas

– La parroquia santuario de San Antonio de Cuatro Caminos, de Madrid (Vicaría VIII – ciudad)
13 diciembre, 13:00 horas

– La parroquia basílica de la Asunción de Nuestra Señora, de Colmenar Viejo (Vicaría VIII – sierra)
13 diciembre, 19:00 horas








“Hagamos ahora cuenta que es Dios como una morada o palacio muy grande y hermoso y que este palacio, como digo, es el mismo Dios. ¿Por ventura puede el pecador, para hacer sus maldades, apartarse de este palacio? No, por cierto….no sería posible tener atrevimiento tan desatinado!, por eso hay que tener vergüenza totas las ofensas que se hagan y mucha consideración a la gran misericordia y paciencia de Dios en no hundirnos allí en seguida y dándole grandísimas gracias. (Cfr. VI Moradas 10, 4).Y más adelante concluye; “quiere el mismo Señor que lo entendamos, para que más conozcamos lo mucho que le debemos en traernos a estado, que, por su misericordia, tenemos esperanza de que nos ha de librar y perdonar nuestros pecados”. 

(Cfr. VI Moradas 11, 7).